miércoles, 7 de abril de 2010

El Cerebro de Nancy dice:

Soy el cerebro de Nancy. Físicamente soy como cualquier resto de los cerebros que tienen el resto de los individuos que habitan este planeta; con las mismas estructuras, funciones, un tamaño y peso aproximado. Ambos llevamos una relación muy intima, como si fuéramos los mejores amigos que se ayudan en todo momento, en las buenas y en las malas. Ella me adjudica la mayor parte de sus logros, cree que soy yo quien realiza todo y soy el responsable de lo bueno o malo que le sucede. Pero en realidad esto no es así, es muy diferente de lo que ella piensa.
En primer lugar, yo solo realizo los procesos fisiológicos correspondientes a las circunstancias, realizando sinapsis, mandando señales para que mis neuronas se comuniquen entre ellas. Al parecer ella piensa que si yo lo decido puedo hacer lo que me venga en gana; pero esto no es así. Es cierto que existe algo que se llama plasticidad cerebral, es decir, la capacidad que tiene el cerebro de moldear su funcionamiento en casos que así se requiere. Y es aquí donde uno se pregunta: ¿la conducta subyace al cerebro o el cerebro a la conducta? Pues si algo sucede en el exterior, es decir, algo que le suceda a Nancy puede alterar mi funcionamiento; como por ejemplo, si ella entra en depresión, entonces habrá una alteración en mí; o si por el paso del tiempo llegando a la vejez, puede llegar a desarrollar Alzheimer y mi funcionamiento en ese momento alterará su vida social, porque no solo la afectará a ella, sino también a las personas que convivan con ella.
Cuando Nancy resuelve un examen y dudaba de pasarlo porque no recordaba algunas cosas, al final ve que obtuvo una buena calificación y me agradece por que le permití tener una buena memoria para recordar las respuestas. También cuando en una exposición no puede recordar la información que daría se molesta al decir que su cerebro no puedo recordarlo y ser traicionada por los nervios.
Aunque al final de todo esto también es cierto que sin cerebro no hay vida. Nancy podría tener todos sus demás sistemas en perfectas condiciones, pero sin mí simplemente no podrían llevarse a cabo las demás funciones. El tema del cerebro siempre ha andado en boca de todos, pues hay muchas cosas que se siguen descubriendo, investigando; crea fascinación poder entender completamente mi funcionamiento. Los neurólogos, psicólogos, médicos, psiquiatras, fisiólogos, etc., tratan de explicar lo que le sucede a cada persona si modifican alguna de mis partes, como por ejemplo, el caso del famoso “H.M” y así creen que pueden explicar la conducta de la persona. Es por razones como estas que Nancy y todo el mundo cree que se puede explicar el porqué de la conducta de las personas debido a mi funcionamiento; es decir, el responsable de todo soy yo.
Y en gran medida no la culpo de que ella crea esto, ya que desde siempre todo el mundo ha catalogado al cerebro como la ubicación de los procesos psicológicos, o frases de que el cerebro piensa, el cerebro actúa, el cerebro decide, etc., todo el cerebro. Y no se han dado cuenta de que la persona es la que percibe, piensa conscientemente, no yo. La persona es la que expresa la conducta; es más, ni siquiera puedo sentir.
Aún así ella sigue con esa posición, al parecer no somos tan buenos amigos como Nancy cree; pero esto no significa que no trabajemos juntos.


Muy bien por el trabajo, interesante el cerebro de Nancy, saludos.
Manuel

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