miércoles, 7 de abril de 2010

El Cerebro de Daniela dice:


Soy el cerebro de Daniela, un día sin más ni menos que decir y sin una opinión que dar, me dejaron encerrado en un pequeño lugar llamado cráneo en donde mi trabajo no es tan observado como el de otros órganos vitales como es el caso del estómago o los pulmones, ni tan apreciado como es el caso del corazón al que Daniela y el resto del mundo le adjudican los sentimiento sin siquiera considerarme como parte de toda aquella maraña de neurotransmisores que crean la sensación de amor y desamor, no es que le tenga celos al mágico corazón pero me gustaría ver alguno de mis lóbulos de vez en cuando en alguna tarjeta de San Valentín.
Como cualquier otro órgano me gusta recibir sangre, oxígeno y porque no un buen masaje de sienes de vez en cuando. A pesar de estar tan ligado con Daniela, ella siente y yo no, ella se mueve y yo no, ella piensa pero yo no puedo hacerlo. Vivimos el uno para el otro y (a pesar de las quejas de Daniela) no podemos vivir el uno sin el otro.
Nos conocemos tanto que el otro día mientras Daniela dormitaba me propuse a hacerle una pequeña broma, al estar a punto de dormir logré incrementar mis ondas Beta creando en ella un estado de estrés que no la dejo descansar toda la noche, lo único malo fue que me costó más trabajo mantenerme activo al día siguiente.
Aún no se en donde se encuentra la memoria exactamente ya que no es posible acceder a los recuerdos que almaceno sin algún tipo de estímulo externo que me haga activar todas mis neuronas. Existen muchas incógnitas acerca de mí pero si estoy seguro de algo es que necesito de Daniela ya que yo sólo no puedo averiguar quién soy.

Muy buena redacción, ingeniosa y clara, felicidades.
Saludos.
Manuel

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